Un apartamento de 64 metros cuadrados para una madre y sus tres hijas. La necesidad de una habitación más llevó a su propietaria, Ursula, a plantearse dividir en dos la cocina, y eso hizo con mucho acierto. Consiguió una habitación para la pequeña de la casa de cuatro metros cuadrados. Para dar sensación de amplitud unió la cocina al salón derribando el tabique que los separaba. El problema de la luz se solucionó con un ojo de buey.
Vía: www.husohem.se
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Que casa tan acogedora!!genial como han integrado el cuarto de la niña, y a la vez dejar la cocina!!
Sonia, me encanta esta casa y su decoración.
Un beso
Es nada más se necesita creatividad para lograr estas cosas tan maravillosas..
Desde luego está claro que los pocos metros con buenas ideas se pueden convertir en casas de lo más acogedoras.